EL RELATO DE KADAN NAVARRO


KADAN NAVARRO

LA ABUELA Y LA NIETA.

Una viejecita teje una bufanda con lana blanca… ¿Para quién? Para su nieto Julián. María ya es muy mayor, y ha perdido a todos sus hijos; ora en un accidente, ora tras una enfermedad, pero todos han muerto. Únicamente queda vivo su nieto Julián; le ama y le protege a él y a su novia Lucía, a la que considera su nieta…

María está obsesionada con el cáncer, y agobia a Lucía con el recordatorio sistemático de esa enfermedad día y noche, hasta el punto de convertirse en una tortura para la joven…

La viejecita cose su vida y las vidas ajenas, pero Lucía y Julián no tienen otro sitio donde estar que la pestilente casa de María, y aguantan de todo, a veces por compasión y otras por la herencia esperada, y en esto se hace protagonista Julián…Ya tiene cien años la vieja, y Julián la quiere y no sé da cuenta de nada, de absolutamente nada, le ciega el deseo de recibir la herencia.

Abuela:

-Oye, Julián, invita al Monstruo a tomar un café…

Julián:

-Sí, abuela, el Monstruo es un buen chico y también mi mejor amigo…

La abuela huele a colonia barata, mezclada con tierra mojada y nubes que toman las formas de la implacable vejez…Llora la abuela, y ríe la condenada, porque el Monstruo va a venir a verles a los tres…Por un momento, se le pasa el tormento de la muerte de sus hijas y de sus hijos, ya no se acuerda de que es vieja, ni de que toda su vida la ha pasado esperando a la inevitable muerte…

La abuela manda preparar café a Lucía, mientras Julián prepara un discurso medio improvisado sobre su hipócrita vida…Él “ha dado un braguetazo” a base de hundirle la autoestima a la desgraciada de su novia…

Y Lucía

Oh, Lucía es perfecta, huele a rosas amarillas, paga todo lo que la piden y es literalmente la Luz personificada en un cuerpo femenino, pero tiene que aguantar el olor a pañal maloliente de la abuela, y ayudarla a limpiarse los excrementos de la boca…Porque por las noches la anciana, aparte de hilar fino, se come sus propios excrementos y mancha las paredes dibujando formas perversas, mitad pájaro, mitad demonio…

Lloran los vecinos y toda la familia rica de Lucía al ver como esa criatura tan bella ha caído en las garras de la decadencia, de la pestilencia humana…Pero no la importa; ella cree que le debe algo a la sociedad y que tiene que descender a los infiernos para pagar su deuda…El padre intenta comprarla, y la ha prohibido casarse con Julián y mucho menos tener un hijo…Todo está en la forma, y la forma es poderosa, porque envuelve al contenido, más los árboles se visten de hojas confundidos por el mes de Marzo…

Y el Monstruo Kadan se presenta en su viejo coche, pero le brillan el pelo y la cara, y sus ojos azules se parecen demasiado a los de Lucía. Cuando se miran, los dos entienden que deberían escaparse juntos para devorarse encima de sus propias tumbas…

Julián permite los dos besos sociales entre su novia y su amigo, y rápidamente manda a Lucía a la segunda planta para que ella no pueda verle y excitarse tras verle actuar…

Pero la abuela que está hilando es más lista, pues más sabe el demonio por viejo que por diablo…

Julián, llévate a Lucía a por pastas al pueblo. Voy a hablar con el monstruo Kadan

Julián y Lucía se marchan al pueblo sin saber nada de los planes ocultos de acción inmediata; todo lo trama la vieja, la desheredada social, esa que huele a pañal sucio, orines y deposiciones líquidas, que se mezclan en un batiburrillo satánico…Pero la vieja todavía toma buenas dosis de anís y de coñac, y se acuerda de sus años de moza y de lo que hacía en el trigal con sus amantes zoofilicos, destacando en concreto la preferencia hacia el ganado bovino y caprino…

-Monstruo Kadan, acércame dos vasos…

-Sí, doña María

Se sirven dos anises en la cocina mientras la vieja se manosea el poco cabello que le queda, y se aplasta los senos con ambas manos mientras sonríe:

-¡Monstruo Kadan, hoy me confieso!:

Es buena moza la novia de mi nieto…¿Verdad?…Cocina bien y es muy guapa, es rubia como tú y de ojos azules como los tuyos…Y por edad y estatura te va más a ti que a mi nieto…Además cocina bien y es muy limpia, y todavía no ha tenido hijos, aparte tiene muchas “perras” y te corresponde por naturaleza…Ándate, Rubio, a por ella y quítasela a mi nieto, la muchacha tiene tierno el coño y ha de ser de agujeros sexuales estrechos la condenada…Ándate tú, que eres un buen macho, a olerla la vagina y chuparle las tetas…No desaproveches el buen negocio…Díselo a la cara, pídela el teléfono y ya te la trabajas con el tiempo….El tiempo lo dice todo “Monstruo”, tú ya has estado muy mucho tiempo sin centrarte en una buena moza…Mi nieto es muy ladrón y de mala casta y ralea…Me la va a matar de un golpe, no la deja salir y esta niña ya quiere embarazarse de un buen hombre…¿Lo entiendes, Monstruo?…

-Pero la tiene presa mi amigo, y yo no puedo por menos que respetarla y no tocar su voluntad, si ella quiere estar así es su problema, no el mío… Reconozco, reconozco su belleza en todos los sentidos, pero si Dios no ha bendecido nuestra relación será por algo… ¿No cree, doña María?

-Tonterías, hijo. No metas a Dios en esto, la vida la hace uno, pues no encontré yo a Dios cuando murieron todos mis hijos y lo que me quedaba de familia. A la mayoría se los ha comido el cáncer, o han muerto por la maldición…

-¿La maldición…?

-Ah…Kadan, quieres saberlo todo, la maldición de mi familia, por eso hilo todos los días y me como la mierda…¿Qué coño creías?…Piensas que no sé darle a los chuchos su comida, crees que no sé darle a los demás la mierda para distraerlos y que no vayan a por mi nieto y su novia….Kadan, me caes bien…De verdad te lo digo, pero soy muy vieja, y Lucía debe ser tu moza, lo veo cuando coso en mi vieja máquina, puntada tras puntada….

Beben, los dos beben y se entonan, y el poeta parece entenderlo todo…

Lucía y Julián aparecen en la casa cuando la vieja y el Monstruo ya han tomado una buena botella de anís…La vieja mira fijamente a Kadan, sin permitirle prácticamente moverse, ni mucho menos contradecirla.

Debe obedecer.

Lucía, súbete para arriba, voy a hablar con mi amigo…-Dice Julián.

Julián, déjala que esté por aquí, que nadie te la va a robar. (Dice la abuela).

Lucía se queda, Julián se revuelve en su tumba, y el Monstruo urde el plan para la consumación de sus sueños particulares e íntimos.

Los tres toman pastas con café, y la abuela pide que se abra una botella de coñac para celebrar la amistad y el cariño que se procesan con hipocresía; no puede por menos, sin embargo, sacar el tema de la muerte y del cáncer, mientras beben y beben y vuelven a beber… (Como dice el villancico)…

La abuela es muy lista y le ha introducido unas pastillas machacadas a su nieto, Julián, en su copa de coñac, y éste se encierra en el baño para soltar la misma materia fecal que la abuela… (Somos lo que comemos)….

La vieja se orina y defeca encima, y le pide a Lucía que le cambie el pañal…Lucía es buena chica y lo hace con “gusto”, pero mira a los ojos al que debería ser su amante, con un gesto cómplice, en una súplica incesante…

La casa huele muy mal, y Lucía necesita aire limpio, se ahoga, se asfixia en ese destino insondable llamado decadencia…Pero el Monstruo ha sido astuto y se ha apuntado el número de teléfono de la musa adinerada…

El Monstruo se despide de Lucía y de Julián, y la abuela se encierra en su cuarto y exige ver a Kadan a solas para despedirse:

-Recuerda, Monstruo, quítale la mujer a mi nieto, esa moza te ama con locura, “pero en manos de mi Julián es infeliz” y poco a poco la está poseyendo el demonio…

¡Vete ya!

La abuela busca con avidez los labios del Monstruo con los dos besos que marcan las convenciones sociales, en una despedida tan íntima como perversa…

Al día siguiente, Lucía se pone en contacto con Kadan, y poco a poco Lucía confiesa tanto la admiración que siente por él, como el odio que tiene hacia Julián

-Te amo, Kadan, quiero escaparme contigo, sabes que mis padres tienen mucho dinero y podemos escaparnos los dos juntos a Valencia, deja tu trabajo y marchémonos los dos solos, mi padre me echó de Valencia por mantener esta relación, y me prohibió casarme y tener hijos con este hombre, pero contigo sería distinto, a ti te aceptaría y los dos viviríamos a cuerpo de Rey….Quiero tener hijos… ¿Sabes?…

La prosa poética se desliza por el teclado de un teléfono móvil, y Lucía segrega en sangre una especie de hormona que produce un nuevo estado del bienestar, en donde el “salvador mesiánico” tiene la responsabilidad de liberar a esa “princesa del castillo” que utilizó mal el lenguaje femenino…Todas las mujeres están conectadas entre sí, y cuando alguna utiliza mal a la Naturaleza, las demás féminas imponen un suplicio ejemplar para el sujeto en cuestión. Toda mujer sabe cómo atraer hacia sí misma la voluntad masculina y la cristalización de la misma, mediante rituales masturbatorios, caricias a la almohada “con vida animada” y ciertos rituales que no se pueden desvelar, no vaya a ser que se vuelvan en mi contra…

 Julián también le escribe mensajes digitales ese mismo día al monstruo Kadan, lo presiente y lo siente…Su novia no le ama, y, ay, no va a poder tener más sobres de dinero enviados por el padre de Lucía…

El monstruo cósmico no le contesta, evitando la traición…

Doña María está terminado de tejer cuando se orina y se defeca encima…Esta vez, Lucía se niega a cambiarla…Y Julián acude con toda la desgana posible, a cambiar a su abuela; se aprovecha, claro, es natural en una mente tan enferma deslizar los dedos hacia las zonas erógenas y marchitas de la abuela…

La gira y limpia los excrementos con el mismo pañal, el empapador se cubre de heces ante la ladina habilidad de su nieto (más preocupado por tocarle la vagina que por hacer bien su trabajo). Se va un momento a por un barreño con una esponja y toalla, y la vieja hace de las suyas: Mastica material fecal, y ha salpicado de mierda, tras meterse la mano entre las nalgas, todas las paredes…Un ritual siempre es un ritual, y los que se escenifican con naturalidad no reciben acusen de recibo.

Julián se cabrea e insulta a Lucía, y rompe la puerta a puñetazos tras observar el cuadro-artístico-fetal” que la abuela ha creado a adrede…

Lucía vomita, y llora en silencio. Pero termina por recogerlo todo, mientras Julián se sube a la habitación de arriba a inyectarse una buena dosis de anabolizantes en el deltoides derecho…

Surgen frases hirientes:

-Tú eres una rica de mierda y tu padre un hijo de puta, guarra, me debes respeto. Yo a ti te he dado por el culo, y qué harías tú sin mi…Los ricos no valéis para nada, mira yo…Yo soy un chico de la calle que me he sabido ganar el pan y soy mucho más inteligente que tú…

-A ti te lo han dado todo hecho, subnormal…

La situación se radicaliza, y Julián la pone a “cuatro patas “en el sillón, relame ano y vagina y manosea como un desquiciado sus pechos…Se la mete por detrás con fuerza, pero ese ano ha sido dilatado muchas veces y ya no ejerce la debida presión, con lo que las sensaciones no son iguales…Pero ella piensa en el Monstruo y chorrea… ¡Joder, como chorrea!

Y Julián lo deduce rápidamente…Su novia nunca se ha corrido cuando la penetra analmente, y esta vez el propio líquido vaginal ha servido de lubricante para su orificio…

Terminan. Julián queda con sus amigos para salir a correr y compararse con ellos, a ver quien tiene más abdominales…Lucía confirma, mediante mensajes por el móvil, el sitio exacto para quedar y fugarse con el Monstruo…Lleva todo en una bolsa de mano y corre, corre en busca de la criatura…

Mientras, la viejecita mastica mierda y ríe, y escupe trozos de la misma como si fueran migas de pan…

Cuentan las malas lenguas que, cuando llevaban una semana en Valencia, completamente felices y con el apoyo de la familia, apareció una viejecita encapuchada acompañada de un hombre que cubría su cuerpo con un manto…

Estaba el Monstruo plantando tomates en una huerta cuando vio un espectáculo; iban y venían las señoras preguntando por aquellos dos seres que estaban, impertérritos, en la puerta de la finca…

Lucía se asomó por la ventana de la casa y contempló a la abuela acercándose poco a poco con su nieto hacia dentro, y hacia dentro de la finca…

Y entonces, bajo un Sol que todavía se podía mirar, esa vieja con la capucha y la garrota confesó que ella había creado a las máquinas, y que esas máquinas controlarían a los tiranos, que, a su vez han de controlar a la mujer de la que todo artista se enamoraría…Y viceversa.

Así que la vieja, metiéndose la mano en el culo para sacar sus excrementos, gritó:

-¡Rubia!…Has visto cómo yo, que hago arte con la mierda, mediante una máquina, tiranizo a la belleza a la sabiduría y el buen hacer… ¡Escuchadme todos, “poner orejas a lo que digo”!: Mi nieto llama a la moza, y ésta obedece, porque los golpes de inteligencia valen más que la belleza…

Y cuenta la leyenda que aquella mujer se retiró la capucha, mientras su nieto llamaba a  Lucía. Y ésta, cual mero chucho ante un filete, fue a caer primero a los pies de la vieja, y luego a los brazos de Julián

Y se oyó:

-¡Pégame a mí, no a él!… ¡El monstruo Kadan todavía tiene corazón!…

Y también se escuchó lo siguiente:

-¡Ha, ha, ha!…Es mío, y ahora también lo tengo esclavizado…Porque otro esclavo me lo ha entregado…

(Dedicado a Valle Inclán)…

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