Kadan Navarro “El Maestro del Terror”


KADAN NAVARRO

LO INESPERADO:

El auto-exorcismo no fue suficiente.

Edificios grises nos rodean como las angostas salas y pasillos de una cárcel enclaustrada dentro de un bonito manicomio…

-<< ¡Por aquí, Kadan, date prisa antes de que la tapa mecanizada de la alcantarilla se cierre para siempre!… ¡Corre, corre, antes de que nos anuncien por los altavoces, y la humedad analice nuestros huesos, mientras miles de intestinos delgados intentan violarnos!… Manos con el código de barras tatuado pretenden atraparnos, todas sincronizadas por el cerebro de un ser que sabe muy bien qué hacer con los rebeldes. Ya no basta con el matarratas en el agua, ya no es suficiente con torturar a nuestras familias, la mente ya no se conforma con elaboradas acusaciones:

El rebelde es un loco peligroso, que siembra cactus (representantes de la verdad), mezclados con las sonrisas de un chacal que va al cementerio a comer almas humanas…Pero las alcantarillas guardan muchos secretos, puedes ver todo lo que arrojaste a ellas de joven>>.

¡Corre el monstruo Kadan por galerías subterráneas que se estrechan como la vagina de una mujer cuando deja de utilizarla durante demasiado tiempo!

-“¿Cómo me ven los dioses ahora?”-Se pregunta el monstruo Kadan.

Y la traidora (la Naturaleza) se da cuenta de que porta dos entradas para la función del Gran Mundo: Así que, mientras los labios vaginales intentan (bajo amenaza de muerte en caso de no conseguirlo) absorber su espiritualidad, la traidora-Domingo, se va de vacaciones para visitar a su nuevo amo. Pero Kadan, como es generoso, busca durante meses una nueva alma para salir de ese infierno.

El monstruo Kadan reduce su tamaño y se infiltra por esa vagina.

Y viaja, buceando por aguas infectas de envidias, traumas imposibles de resolver, y verdugos con pinzas de cangrejo por manos que cortan los pies a todo aquel que no sea del club de los que han cobrado auto-consciencia. La angustia comienza a crecer, y óvulos enquistados impiden decir la verdad a la fauna del útero: Millones de animales quieren someter al monstruo Kadan. Pero éste avanza, implacable, hasta alcanzar las papilas gustativas de los tejados, que conforman la perspectiva aérea desde la que observan los Dioses del Cielo a los monstruos que han intentado dominarles, cual falso y pervertido Illuminati…

¡Ha, ha, ha!…El monstruo Kadan es muy profundo, y ya no le duele nada, y ya está dentro de tu psique para romper el Tercer Ojo, y mirar con sus propios globos oculares a través de la ventana de este psiquiátrico llamado Mundo.

Ye era hora de que alguien haga de Masón para los Illuminati.

El monstruo Kadan sabe una cosa que nadie conoce: En este psiquiátrico, todo el mundo quiere conocer al Dios de la guerra, sin tan siquiera haberse preguntado si este Dios los conoce a ellos…

La guerra es amoral, mientras que Ellos son morales… ¿Todavía se atreven a jugar con ese niño, que tiene como mejor amigo al Monstruo Kadan?…

Ese niño no conoce el miedo, sólo juega, sentadito desde el punto más alto del mundo, y arroja pequeñas lágrimas al inmemorial abismo cuando el monstruo Kadan está durmiendo y no quiere jugar con él.

Un día, el monstruo Kadan aprendió a hablar. Y le dijo al niño: -“Sé una manera para que nunca más volvamos a estar separados… ¿Me permites ser el príncipe de tus labios?”…

A lo que el niño contestó:

-“Pero lloraré mucho, si tú no estás”…

-“Lo sé, pero de cada lágrima tuya, yo te traeré un mundo nuevo, y construiré una escalera de 72 peldaños, para que puedas descender, y yo pueda subir, para que nunca más vuelvas a dormir, y podamos estar siempre juntos”.

Pero el monstruo Kadan quería guardarse dentro cada partícula de llanto, para cobijar en su interior todo el universo conocido, y poder amar a ese niño que dejó abandonado hace eones de tiempo cósmico. Y el monstruo-Kadan llegó incluso a divisar el conjunto del Universo desde el más bello planeta, el planeta Tierra, hogar donde habitan antiguas momias creadas por el sufrimiento de la soledad. El monstruo Kadan, el cual había respetado y protegido al niño, decidió un día volver a por Él, para enseñarle la belleza y las miserias de la vida…

El monstruo Kadan se arrastró por el viejo Egipto, derrocando reyes, y haciendo caer imperios bajo su propia maldición. Se comió todo lo que había en el oráculo de Delfos, la Diosa Artemisa incluida, paseó por el Coliseo mirando al cielo, e hizo que Atila llegara para renovar las estructuras del Imperio Romano. Estuvo en Suiza y en el sur de Austria, conociendo a fondo los placeres de la vida, pero ni siquiera la vampira más antigua y bella de Europa pudo retenerlo entre sus brazos; el monstruo Kadan sólo quería ir a buscar a ese niño, porque representaba la pureza, la belleza de la inocencia, y la fuerza de la vida…

Sólo le quedaba una cosa por hacer tras haber llegado a la época moderna: Deshacerse de los 13 magos que gobiernan esta dimensión mediante sus bolas amarillas. Basta con un crujido seco del cuello al desajustarse definitivamente, y todo se acaba, todo se acaba porque ese niño se ha roto las cervicales tras suicidarse desde ese acantilado solitario…

Kadan tiene las 13 bolas amarillas; las últimas lágrimas derramadas por el niño cuando bajaba por las escaleras de esa última escarpada tierra. Y Kadan lo hace; las esconde dentro de su interior, para que toda alma libre que decida recuperar su bondad tenga que subir esa escalera tortuosa de 72 peldaños que le separan de Dios, sin utilizar el poder maligno y temporal que representan las bolas amarillas del intelecto.

El monstruo Kadan tiene paciencia, pero no puede subir hasta que las lágrimas del último pecador bañen su rostro. Y siempre surge un viaje inesperado: Crear una máquina del tiempo para transportar a todos sus hijos hasta la Luz inocente creadora de todo y de todos.

¡Ya nadie mira desde los tejados!

¡Ya nadie se atreve  a vigilar a los masones!

¡Ya nadie se atreve a robar las 13 bolas amarillas de la intelectualidad!

¡Tenía esa entrada para el Príncipe del mundo, al fin y al cabo!

© Copyright by: Kadan Navarro

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