Los famosos también son humanos


Resulta, que, tras un concienzudo y meticuloso experimento científico llevado a cabo en un laboratorio secreto, instalado en un antiguo silo nuclear a mil metros bajo tierra en las afueras de Nebraska, un grupo de renombrados científicos llegó a la conclusión de que los famosos, al fin y al cabo, en última instancia, pertenecen a la raza humana, después de todo.
Sofisticadas comprobaciones de A.D.N (contrastando resultados del cerebro congelado de Einstein con el de cromosomas extraídos de una quijada de Atapuerca), demostraron que el linaje de los “Famosos” coincide, en líneas básicas, con la estructura desoxirribonucleica del Homo Sapiens…En cualquier caso, ya lo sospechábamos.
¡Defiendo, desde ésta, mi primera incursión en el proceloso y turbulento universo del “Glamour” y la fama, la necesidad imperiosa y existencial de analizar, observar y desestructurar la vida de ese linaje al que llamamos “Los Famosos”.

1.-Existe una necesidad compulsiva, mezcla de morbo, expectación y pura y desnuda envidia, de querer conocer cada detalle íntimo y privado de la vida y milagros, fiestas y lágrimas de esos personajes que hemos encumbrado artificial y desproporcionadamente al altar de la exposición a los rayos X de todo el público.

2.-Es evidente nuestra malsana atracción hacia la contemplación de interiores y exteriores de lujosas y fastuosas mansiones exóticas que jamás podríamos comprar (aunque nos tocara la lotería, que eso sólo cubriría las deudas), conocer el importe exacto de la factura que una supermodelo pre-anoréxica se ha gastado en zapatos de lujo y bolsos de marca, informarnos exactamente del modelo de alta gama de deportivo que acaba de adquirir, pura calderilla simbólica, uno de los futbolistas de moda…Etc, etc.

3.-Pero, por encima de todo, nos encanta comprobar las “debilidades” de los “famosos”:
Al fin y al cabo, éste también es capaz de sacarse un moco de la nariz con el índice// ¡Dios mío…Menuda celulitis, se nota que la arreglan con el “photoshock” ese// Pues, después de todo, esa compra en el “super” más o menos lo mismo que yo// ¿Anda, qué ahora la han pillado con esa!…¿Pero no era esa la hija de ese torero que…!// Es que lo que tenía que haber hecho la hija de esa cantante es haberse plantado ante los padres de él y…// Fíjate, fíjate aquí…Mira la foto…Es que, a esa edad ya no se pueden llevar esos bañadores en la playa//…

Esto es, la necesidad compulsiva de los humanos de conocer los entresijos (especialmente los más escabrosos) de la vida íntima de los demás, y especialmente de los más favorecidos, de los que proyectan su imagen de cara al público (y reflejan nuestras propias debilidades, carencias y anhelos), es más antigua que hacer “pí-pí de pie para un varón…

Nos vemos reflejados en ellos, ambicionamos su fama, lujo, y autorrealización ante el mundo…Y nos encanta destriparles, una vez caídos en desgracia, como si ello supusiera un alivio temporal de nuestras propias, grises y dolientes vidas cotidianas.

¡Aprovechemos este prístino escaparate, este desfile de vanidades que van y vienen, esta esclarecedora película de ídolos caídos y otros emergentes, aprendamos y veamos en sus glorias y miserias las nuestras propias, que no se quede todo en un mero consumo morboso, utilicemos la prensa del corazón, amarilla, rosa, aún roja de sangre de Lady Di, para conocer mejor el mundo y a nosotros mismos!

Por cierto, en otro reciente experimento científico llevado a cabo en las laderas que lindan con la estepa de la Mongolia profunda, se ha descubierto que…

MANUEL ESPINO.

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