“MANTERO RICO, MANTERO POBRE”


DE LA SELVA A LA JUNGLA DE CONSUMO

MANTERO RICO MANTERO POBRE

 “HOMBRE RICO”

ALTEA (ALICANTE)

MANTERO RICO MANTERO POBRE

MANTERO RICO MANTERO POBREIMG_1007MANTERO RICO MANTERO POBREMANTERO RICO MANTERO POBREMANTERO RICO MANTERO POBRE “HOMBRE POBRE”

(MADRID)

MANTERO RICO MANTERO POBRE

MANTERO RICO MANTERO POBRE

MANTERO RICO MANTERO POBREMANTERO RICO MANTERO POBREParece que entre los “Manteros” hay ricos y pobres. Siempre han existido diferentes clases, pero en el reportaje que les ofrecemos queda patente que sí, que hay clases y clases. Los pobres negritos del “Domund” han aprendido a integrase rápidamente en la sociedad de consumo. El negocio del “Top Manta” da para mucho. Eso al menos se deduce en las fotografías del reportaje. “Hombre Rico, Hombre Pobre“, o lo que es lo mismo “Mantero Rico, Matero Pobre“. El negocio de la falsificación resulta de lo más lucrativo. ¿O no?

Gracias a los pobrecitos “manteros” muchas industrias han perdido millones o incluso quebrado. Del mismo modo familias enteras han perdido sus trabajos y fuente legal de ingresos. Pero no importa, seguimos comprando en el “Top Manta“,  jodiendo a empresas legales que pagan impuestos y generan puestos de trabajo.

Las prendas de que venden los “manteros” son falsificaciones hechas en Marruecos. Así pues cada vez que compramos un bolso, gafas, zapatillas… Estamos enriqueciendo al mafioso marroquí de turno, o al “chinito” listo. Pero no importa, vemos con simpatía a estos pobres chicos que ofrecen lujo  al alcance de todos los bolsillos. “¿Se tienen que ganar la vida no?”, incluso:  “Mejor esto a que roben”

Discutible y espinoso asunto este de los “domundmanteros“. Mientras no dejemos de comprar falsificaciones y aprovecharnos del trabajo y esfuerzo ajeno, seremos tan ladrones como los que crean las falsificaciones que venden los simpáticos chicos africanos.  Pero bueno, este reportaje no va de moralista, más bien de como prosperar en la vida.

Hace unos días estando en Altea (Alicante), reparé en los “Manteros” que salían del aparcamiento del dique cargados con bolsos y demás falsificaciones. Todos los días a las 14 h aparecían varios camaradas cargados con los accesorios del lujo. Varios días al acecho para obtener un montón de fotografías de estos chicos. Lo sorprendente era verlos llegar al aparcamiento cada uno de ellos conduciendo su propio coche. Después descargaban la mercancía y tranquilamente vendían las falsificaciones. Con toda tranquilidad, como auténticos señores que van de paseo. Este hecho me llamo poderosamente la atención al compararlos con los “Manteros” de Madrid, donde aún temen la intervención de la policía municipal.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero si comparamos a ambos grupos de vendedores las diferencias comerciales son abismales. En Altea son auténticos señores de negocios. En Madrid poco menos que delincuentes vendedores de falsificaciones. Por este motivo en Madrid las mantas van atadas con cuerdas de las que tiran los manteros al observar a la “pasma”. Las mantas se cierran encerrando en su interior toda la mercancía. De un tirón ponen a salvo las pruebas del delito y salen de “najas”. Las fotografías están ahí, a su disposición, para que comparen y juzguen. Cada cual que piense lo  que quiera. Allá con su conciencia.

© PIPE YALE

pipeyale@disparatesmagazine.com

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