POR QUÉ ME GUSTA TAMARA FALCÓ? (Y LO QUE LA HARÍA EN LA CAMA) 2


¡La lujuria siempre implica un escándalo de profunda reflexión atávica! Yo conozco los submundos más perversos del viejo Madrid, y, por supuesto, de su versión más moderna y actualizada, disfrazada con los ropajes de un pringado universitario, combinados con los zapatos descoloridos de un desheredado poeta sin oficio ni beneficio.

¡Te voy a comer la boca, Tamara!…

Hasta hace poco no te conocía, fíjate, pero mi hermano, vampiro de alta alcurnia, me habló de ti. Por lo visto, frecuenta los mismos lugares que tú, y, como sabe que no tengo novia y que me gustan las “niñas pijas”, me ha obligado a que te conozca (Google ayuda), eso y nada más.
Así que tocando quedo un cuervo, a la puerta de mi psique, y, de tanto insistir, le abro la puerta al intrincado y complejo mundo donde habita un ser tan perverso como romántico…

Televisión, erección, mente, mandíbula de tirano, hachís + tu vídeo de la promoción de “Pronovias”, ese lote aparentemente inconexo me conectó a ti de manera irremisible, y también a la proyección misma que tú ofreces al público, ávido de comerte con los ojos y destruirte con la “lengua”.
Decidí reconstruir, mediante un proceso alquímico imposible de desvelar, la verdadera imagen tuya que subyace en el bazar de las vanidades en el que te ves obligada a exponerte cada semana, tragándote con amargura los valores espirituales y cristianos que nos consta a todos que impulsan el motor que te mueve en el mundo.
Te evoco en mi austera habitación, para poder contemplarte y acariciarte con la forma de pensamiento de mi mano.

Noche del 17 de Mayo:

Vino añejo, cena en una playa desierta, y una hoguera encendida con mi propia voluntad para crear nuestro Niño dentro de tu naturaleza interna.
Observo tus ojos deslumbrantes, y mi torrente sanguíneo es invadido por un magnetismo lujurioso y fecundador, acaricio tu cara con el dorso de mi mano mientras te beso con dulzura exquisita, jugando a crear universos con nuestras lenguas.

Y mi lengua desciende hasta tu cuello, y mi mano derecha agarra tu cintura, mientras la izquierda se esconde en mi bolsillo izquierdo y acaricia la compleja y majestuosa geografía de tu Monte de Venus con paciencia indisimulada. Y me arrodillo ante ti. Y subo tu falda para reposar mi cabecita de Niño Bueno sobre tu séptimo Chakra…
Por eso me gustas, Tamara; porque eres refinada, y tan delicada como el pétalo de una rosa de oriente.
Por eso te amo incondicionalmente, Tamara, porque eres tan bella por dentro, como escandalosamente perversa por fuera.

¡Es imposible que me consigas!

KADAN NAVARRO.


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